Te despiertas,
hoy es domingo,
lo sé porque aún descansas a mi lado,
lo sé porque aún no te has levantado como un huracán para ir al conservatorio,
lo sé porque te mueves despacio para no despertarme,
aunque lo estoy y tú no te has dado cuenta.

Te sientas en la cama dándome la espalda,
te levantas y a tu camiseta negra
le crecen unas piernas que me vuelven loco.

Estirando los brazos
te diriges a la cocina a preparar tu café
y cuando pasas al lado del piano,
con tu dedo tocas una tecla,
una sola nota sonora,
y en ese momento, ahhhh,
justo en ese momento
nace la poesía.