Cada surco, 
cada marca tiene una historia,
 así ha de ser, así es.

Una orgullosa medalla de vida, 
un recuerdo de momentos, de días,
espacios y situaciones vividas, 
hora a hora, minuto a minuto, 
el viento, el sol, la lluvia, 
la luz, obscuridad, la noche y el día.

Todo ello marcado en el mapa de tu piel, 
la belleza que proyectas, 
la fuerza de tu ser.

Y todo esto es como punta de iceberg, 
envuelve tu alma, 
la virtud de quien es.

Nos dejas intuir en tus ojos la agudeza,
como flor abierta aflora tu sonrisa satisfecha, 
porte gallardo con el que nos embelesas.