Sigues intentando engancharme a tus pasiones
y me gustan aunque prefiero otras cosas,
pero te escucho, te entiendo,
me encanta la determinación en tu voz,
tus conocimientos y habilidades me enloquecen
pero pasado un rato, tu presencia se engrandece,
se impone,
veo tu espalda, tus brazos, 
ese rostro tuyo, tus labios
y entonces quiero besarlos
y me miras, observas mi rostro sabiendo
que ya no escucho,
que solo observo y me deleito.

Tú lo sabes, sonríes
y dejamos para otro momento la lección.