Tu concentración es máxima,
tranquila,
respiración pausada,
columna erguida,
acción repetida 
casi todos los días.

Una jornada dura machacando
la plástica del cuerpo
en esa compañía,
arte, danza, melodía,
pasiones que te llenan de vida.

Llegas a casa, 
te relajas, distensionas y estiras
para al finalizar, al abrir los ojos,
me sorprendas mirándote
y sonrías.