En cualquier cena o reunión,
da igual si de amigos o familia, 
a veces sucede que al mirarte 
una imagen tuya acude 
al rescate de la monotonía y el silencio. 

Ese día, mágico dia, 
después de esa fiesta grandiosa cuando agotados de bailar y reír llegamos a casa un tanto achispados
tú en el diván semi vestida 
con el atrezzo que me encanta,
sin saberlo, pusiste ese gesto de , ¡Eh tú!
y pistola en mano dijiste 
¡acércame las zapatillas!. 

recordando esa estampa, sonrío, 
me miras y ríes, 
no sé lo que piensas, 
no sabes lo que pienso, 
aún así, conectados, 
nos sabemos contentos,
nos besamos sin movernos 
y todo fluye.