Un juego gestado en tu mente 
comienza silencioso.

Sólo el sonido de la puerta 
que cierras suavemente 
se rompe con un “click”.

La sonrisa pícara en tu rostro tranquilo
hace que pueda apenas contenerme y no saltar,
hacia ti.

Pero contengo el ansia caníbal de besarte,
de terminar de desnudarte,
espero el pistoletazo de salida,
ese momento en el que 
sin mirarme susurras

“ya estas aquí,
eres mio,
prepárate”