Aquél primer momento
en el que los miedos nos asaltan,
el pudor inocente de mostrarnos los cuerpos,
sentimientos que después de un tiempo
se nos antojan irrisorios.

Pero en aquel instante
los rostros serios hablan
de un querer hacerlo,
un querer hacerlo perfecto
y sentir el temor de no conseguirlo.

Hoy reímos en cambio
conociendo nuestros cuerpos,
encontrándonos en el placer,
amándolos.

Esos instantes de incertidumbre
antes de comenzar,
¿Cómo dar ese primer paso
pretendiendo no errar?

Hoy por hoy sin embargo
nos buscamos con fruición
y hallamos la emoción.

Aquél momento, el primero,
permanece en el recuerdo
para saborearlo con gusto.