Desde la cama,
hogar de batallas donde vence la pasión,
me deleito con tu deambular tranquilo, firme, satisfecho.

Esos segundos antes de tu baño
que atesoro en mi retina que arde con locura al observarte,
mi cuerpo vibra al contemplarte.

Gestos mecánicos que realizas
y realzan tu figura a contra luz,
tus formas, en las que como rio
la luna atrevida con sus dedos acaricia tu piel argéntea
y mi mirada celosa pugna con el astro por tocarte,
sentirte, vivirte.

Unos segundos más y desapareces,
el mundo vuelve,
la luz sólo es luz,
el cuarto sólo una habitación
y la cama, sólo un lugar donde esperarte.